Propósitos que me pesan más de lo que me ayudan

Querido diario,

Hoy he vuelto a mirar la lista de propósitos que hice a principios de año. Hacer más ejercicio, comer mejor, ser más productivo/a, gestionar mejor mis emociones… En el papel todo parecía posible. Pero al leerla ahora, siento más peso que ilusión.

Cada propósito se ha convertido en una especie de exigencia. Algo que “debería” cumplir. Y cuando no lo hago, aparece la culpa. Me digo que no tengo fuerza de voluntad, que otra vez estoy fallando, que nunca consigo mantener lo que me propongo.

Lo curioso es que muchos de estos propósitos no nacen de lo que realmente necesito, sino de lo que creo que debería cambiar para encajar mejor, rendir más o gustar más. Y así, lo que empezó como una intención de mejora se transforma en una fuente constante de frustración.

A veces incluso dejo de intentarlo, no porque no quiera cambiar, sino porque el miedo a volver a fallar pesa más que las ganas. Y entonces entro en un bucle de exigencia, abandono y culpa que me desgasta emocionalmente.

Hoy me pregunté: ¿y si el problema no soy yo, sino la forma en la que me planteo los cambios? ¿Y si en lugar de listas infinitas necesito empezar por algo más básico, como tratarme con más paciencia?

Quizá no necesito más propósitos, sino menos castigo cuando no los cumplo.

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¿Te reconoces en esto?

Los propósitos de año nuevo muchas veces se construyen desde la autoexigencia y no desde el autocuidado. Cuando los cambios nacen del “tengo que”, es fácil que se conviertan en una carga emocional.

En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, te ayudamos a revisar tus objetivos desde un lugar más amable y realista. A construir cambios sostenibles, conectados con tus necesidades reales, y no con la culpa. Porque cuidarte no debería doler.

Puedes contactarnos llamando al número de teléfono: +34 646 478 908, escribiendo a elsamartindelacal@gmail.com, o rellenando este formulario, como tú prefieras:)