El insomnio de las preocupaciones
Querido diario,
Otra noche más sin dormir. Me metí en la cama cansado/a, con ganas de descansar, pero en cuanto apagué la luz, mi mente se encendió como si fuera de día. Empezaron a aparecer todas las preocupaciones que había intentado silenciar durante la jornada: lo que no hice, lo que debería haber dicho, lo que me da miedo que pase.
Intenté cambiar de postura, contar respiraciones, pensar en otra cosa… pero nada funcionaba. Cuanto más me esforzaba en dormir, más despierto/a estaba. Y entonces apareció la desesperación: “Mañana estaré fatal”, “Otra noche perdida”, “Esto no va a terminar nunca”.
El insomnio se ha vuelto un compañero que no invité. Y cada mañana amanezco agotado/a, como si arrastrara una mochila llena de piedras. Sé que no es solo falta de sueño, es un exceso de pensamientos que no encuentran salida. Es la ansiedad que se cuela cuando todo está en silencio.
A veces me pregunto si mi cuerpo me está diciendo lo que yo no quiero escuchar: que necesito parar, que necesito atender lo que me preocupa en lugar de taparlo.
¿Te sientes identificado con este sentimiento?
El insomnio no siempre tiene que ver con no poder dormir. Muchas veces es un síntoma de que la mente y las emociones están saturadas. Es un reflejo de todo lo que llevamos dentro y no resolvemos durante el día.
En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, te ayudamos a comprender qué hay detrás de esas noches en vela. Te ofrecemos herramientas para calmar la mente, regular la ansiedad y recuperar el descanso. Porque dormir no es un lujo: es una necesidad básica para tu bienestar físico y emocional.
Tu descanso también merece cuidado. Y sí, puedes volver a dormir tranquilo/a.


