Siento que siempre estoy disponible para todos

Querido diario,

Hoy me he dado cuenta de algo que llevo tiempo haciendo sin cuestionarlo. Estaba terminando una tarea pendiente cuando sonó el teléfono. Después llegaron varios mensajes. Más tarde alguien me pidió un favor. Y, casi sin pensarlo, fui dejando lo mío para atender a los demás.

No es algo puntual. Me pasa a menudo. Intento estar disponible para mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo. Me gusta ayudar y sentir que puedo aportar algo a las personas que me importan. Pero últimamente empiezo a notar el desgaste que eso me genera.

Porque cuando miro mis propios asuntos, muchas veces encuentro cosas que he ido posponiendo. Planes que quería hacer, momentos de descanso que no llegaron o decisiones que sigo aplazando porque siempre parece haber algo más urgente para otra persona.

Lo curioso es que nadie me exige estar disponible las veinticuatro horas del día. La mayoría de las veces soy yo quien se adelanta. Yo quien responde inmediatamente. Yo quien siente que tiene que estar ahí. Y cuando intento no hacerlo, aparece una sensación incómoda de culpa.

Me preocupa decepcionar. Que alguien piense que ya no me importa. Que interpreten un límite como una falta de cariño o compromiso. Y así, sin darme cuenta, termino diciendo que sí cuando en realidad necesitaba decir que no.

Hoy he pensado que quizá llevo demasiado tiempo asociando el cuidado de los demás con el sacrificio personal. Como si para ser una buena persona tuviera que estar siempre disponible. Como si mis necesidades pudieran esperar indefinidamente.

Pero también empiezo a entender algo importante: no puedo cuidar bien de los demás si constantemente me dejo a mí en segundo plano. Porque llega un momento en el que el cansancio aparece, la frustración crece y termino sintiendo que no tengo espacio para mí.

Quizá poner límites no significa alejarme de las personas que quiero. Quizá significa encontrar una forma más sana de estar presente, sin olvidarme de mí mismo/a por el camino.

Porque estar para los demás es importante. Pero aprender a estar para uno mismo también lo es.

Frustrated handsome man

¿Te reconoces en esta situación?

Muchas personas sienten la necesidad de estar siempre disponibles para los demás y experimentan culpa cuando intentan poner límites. Con el tiempo, esta dinámica puede generar agotamiento emocional, frustración y la sensación de haberse dejado en segundo plano.

En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, te ayudamos a trabajar los límites saludables, la comunicación asertiva y el autocuidado. Porque atender tus propias necesidades no te convierte en una peor persona. Te ayuda a relacionarte de una forma más equilibrada y saludable, contigo y con quienes te rodean.

Puedes contactarnos llamando al número de teléfono: +34 646 478 908, escribiendo a elsamartindelacal@gmail.com, o rellenando este formulario, como tú prefieras:)