Siento que todo me sobrepasa
Querido diario,
Hoy sentí que no podía más. Me desperté con el corazón acelerado y la sensación de que ya iba tarde, aunque apenas eran las siete de la mañana. Desde que abro los ojos hasta que me acuesto, todo son pendientes. Siempre hay algo que hacer, algo urgente, algo que no puedo posponer. Trabajo, familia, tareas, compromisos… y en medio de ese torbellino de obligaciones, no estoy yo. No hay espacio para mí. Voy por la vida en piloto automático, haciendo lo que se espera, cumpliendo con todo, pero con la sensación de que no llego a nada realmente.
Lo peor es que, aunque lo hago todo, siento que no estoy en ningún sitio. Mi cabeza no para: incluso cuando intento descansar, aparece la culpa, el repaso mental de lo que no hice, la lista mental del día siguiente. Me cuesta dormir, me despierto cansado/a, y empiezo de nuevo el mismo ciclo. Me duele el cuerpo, la espalda, la cabeza. Estoy irritable, impaciente. Y lo más triste es que ya ni siquiera disfruto de las cosas que antes me gustaban. Las hago por inercia, sin ganas. Es como si la vida se hubiera vuelto una carrera sin línea de meta.
Hay momentos en los que me pregunto seriamente: ¿esto es vivir o simplemente sobrevivir? ¿Es normal sentir que todo me supera, que no tengo energía para nada, que el día se va sin que haya podido respirar? Antes creía que esto era solo una mala racha, una etapa. Pero cada vez siento más que se ha convertido en mi forma de vida. Una vida que no quiero, que no me hace bien, que me apaga poco a poco.
Sé que no soy la única persona que se siente así. La mayoría de la gente que conozco también va corriendo, también está agotada. ¿Es esto lo que hemos normalizado? Vivir tan deprisa que se nos pasa la vida sin vivirla. Entregarlo todo a los demás y quedarnos vacíos por dentro. Estoy empezando a entender que no es flojera ni debilidad: es agotamiento, es el cuerpo pidiendo un cambio a gritos.
Quisiera poder parar sin sentir que todo se va a derrumbar. Poder decir «no puedo más» sin miedo. Reconocer que necesito ayuda, que quiero aprender a vivir de otra forma. Una en la que pueda descansar sin culpa, disfrutar sin prisa, estar presente sin ansiedad. Quizá sea momento de cuidarme más, de priorizarme. De volver a mí.
¿Te sientes identificado con este sentimiento?
En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, sabemos lo que significa estar al límite. El estrés crónico puede tener efectos profundos en tu salud física y mental. A través de la terapia, te ayudamos a comprender tus patrones de funcionamiento, a detectar las señales de alerta y a construir herramientas para priorizar, organizarte y, sobre todo, cuidarte. No estás solo/a en esto. Es posible bajar el ritmo y recuperar el equilibrio


