El silencio me pesa
Querido diario,
Hoy he llegado a casa y lo primero que he notado ha sido el silencio. Un silencio profundo, casi pesado, que parecía llenar cada rincón. Al principio pensé que sería agradable, después de un día lleno de ruidos y conversaciones. Pero a los pocos minutos, me encontré incómodo/a. El silencio empezó a convertirse en un espejo que me devolvía todos mis pensamientos.
Me descubrí repasando conversaciones pendientes, preocupaciones que arrastro, dudas que no termino de resolver. Y entonces entendí que lo que me pesa no es el silencio en sí, sino todo lo que aparece cuando nada lo tapa.
A veces busco llenar mis días de actividades, de música, de compañía, como si no pudiera permitirme estar conmigo mismo/a. Y cuando llega la calma, me doy cuenta de que no siempre sé qué hacer con ella. Me asusta lo que pienso, lo que siento, lo que aparece cuando se acaban las distracciones.
Hoy comprendí que me cuesta estar a solas conmigo porque no siempre me trato bien. Que confundo silencio con vacío, cuando en realidad podría ser un espacio para escucharme.
¿Te sientes identificado con este sentimiento?
La soledad y el silencio no tienen por qué ser un castigo. Pueden ser una oportunidad para conectar contigo, si aprendes a escucharte de una manera más amable. Pero cuando hay heridas no atendidas, esos momentos se convierten en una carga difícil de sostener.
En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, te ofrecemos un espacio donde el silencio no pesa, porque lo compartimos. Te ayudamos a entender lo que sientes cuando te quedas contigo, a reconciliarte con tu propia compañía y a encontrar paz en esos momentos que ahora te incomodan.
El silencio no tiene por qué ser soledad. Puede ser, también, un lugar de encuentro contigo.


