El bajón después de las fiestas
Querido diario,
Las luces ya no están, las reuniones han terminado y la rutina vuelve a ocuparlo todo. Enero siempre llega con una sensación extraña: silencio, frío y una especie de vacío que no sé muy bien cómo explicar. Después de tanto movimiento, me quedo con una calma que no siempre es agradable.
Durante las fiestas estuve rodeado/a de gente, de planes, de estímulos constantes. Ahora, al volver a la normalidad, noto una tristeza sutil, una falta de energía que me acompaña desde que empezó el mes. No es que me pase nada grave, pero tampoco me siento bien del todo.
A veces me descubro añorando esos días, no tanto por lo que eran, sino por lo que representaban: una pausa, un permiso para aflojar, para no estar siempre en modo obligación. Y al volver a la rutina, siento que ese permiso se ha acabado de golpe.
A veces me digo que no debería sentirme así, que ya es hora de seguir adelante. Pero el cuerpo va más lento que la mente. Y aunque intento forzarme a estar activo/a y motivado/a, por dentro siento que algo necesita más tiempo para recolocarse.
Hoy entendí que quizá este bajón no es debilidad, sino una reacción natural. Un reajuste después de semanas intensas. Tal vez no necesito empujarme, sino acompañarme.
¿Te ocurre también?
El cambio de ritmo, el frío, la falta de luz y el regreso a la rutina pueden afectar a nuestro estado de ánimo.
En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, te ayudamos a entender lo que te pasa y a atravesar este periodo con más cuidado y menos juicio. No tienes que sentirte bien todo el tiempo. A veces, simplemente necesitas un espacio para sostenerte.


