Marzo y la sensación de tener que volver a arrancar
Querido diario,
Marzo llega con más luz, con días que se alargan y con una sensación general de movimiento. Como si el mundo, poco a poco, empezara a despertar después del invierno. Y con ese despertar, aparece un mensaje silencioso pero insistente: ahora toca arrancar. Ahora sí hay que activarse, aprovechar, avanzar.
Y, sin embargo, yo no me siento así. Me siento todavía recolocándome. Como si por dentro siguiera en una especie de transición que no termina de cerrarse. Veo cómo a mi alrededor la gente parece recuperar energía, hacer planes, tomar decisiones… y yo me noto más lento/a, más prudente, más cansado/a de lo que esperaba.
Una parte de mí quiere subirse a ese ritmo, aprovechar esta nueva etapa, no quedarse atrás. Pero otra parte se siente desbordada, como si me pidieran correr cuando todavía estoy ajustando el paso. Y cuanto más me exijo “ponerme las pilas”, más resistencia aparece.
Me doy cuenta de que arrastro cosas del invierno que aún no he terminado de procesar. Emociones, decisiones pendientes, cansancio acumulado. Y aunque el calendario marque primavera, por dentro sigo necesitando tiempo.
Hoy pensé que quizá no todo el mundo arranca al mismo tiempo. Que el hecho de que marzo florezca fuera no significa que yo tenga que hacerlo al mismo ritmo. Tal vez mi proceso necesita más pausa, más escucha, aunque alrededor todo empiece a moverse.
¿Te ocurre también?
Marzo suele venir cargado de expectativas de activación, cambio y productividad. Pero no siempre estamos emocionalmente preparados para ese empujón.
En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, te ayudamos a respetar tus tiempos internos y a avanzar sin forzarte. Porque crecer no siempre es acelerar; a veces es sostenerse un poco más.

