Me cuesta pedir lo que necesito

Querido diario,

Hoy he vuelto a callarme algo importante. No porque no supiera qué decir, sino porque me dio miedo pedir. Miedo a incomodar, a parecer exigente, a que mis necesidades no fueran bien recibidas. Y una vez más, elegí adaptarme en lugar de expresarme.

Me doy cuenta de que pedir me cuesta. Pedir ayuda, pedir espacio, pedir comprensión. Prefiero aguantar, hacerlo solo/a o esperar a que los demás se den cuenta. Y aunque desde fuera pueda parecer fortaleza, por dentro me siento cansado/a, poco tenido/a en cuenta y, a veces, invisible.

Espero que los demás adivinen cómo me siento. Que lean entre líneas, que noten mis silencios. Y cuando eso no ocurre, aparece la frustración, el enfado que no digo, la tristeza que guardo. Y ese silencio termina alejándome más de los demás.

Hoy pensé que quizá he aprendido que pedir es molestar. Que expresar lo que necesito es arriesgarme al rechazo. Y por eso me protejo callando. Pero también me doy cuenta de que ese silencio tiene un precio emocional muy alto.

Tal vez pedir no sea una debilidad, sino una forma de responsabilidad afectiva conmigo. Tal vez expresar mis necesidades no sea exigir, sino cuidar el vínculo, incluido el vínculo conmigo mismo/a.

portrait-young-woman-with-low-self-esteem-sitting-stairs-home

¿Te ocurre también?
La dificultad para pedir lo que necesitamos suele estar relacionada con el miedo al rechazo, la inseguridad o experiencias pasadas de no sentirnos escuchados.

En el Centro de Psicología Elsa Martín de la Cal, en Valladolid, te ayudamos a trabajar la comunicación emocional, la asertividad y los límites desde un lugar seguro. Porque tus necesidades importan y aprender a expresarlas también es una forma profunda de quererte.

Puedes contactarnos llamando al número de teléfono: +34 646 478 908, escribiendo a elsamartindelacal@gmail.com, o rellenando este formulario, como tú prefieras:)